Construcción crecerá para el 2013 un 12%

Economía y Mercado
MONTEVIDEO | SE ESTIMA QUE HAY CINCO MIL UNIDADES HABITACIONALES QUE ESTÁN EN OBRA O DISPONIBLES PARA LA VENTA

La construcción crecerá 12% este año, con un pico de 73 mil trabajadores

Esperan una inversión de 2.500 millones de dólares en obra pública para 2013, más del 30% del total del sector

Durante 2012, la construcción ha recibido un empuje de prácticamente todos los sectores de la economía. Según estimaciones de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), el crecimiento se ha dado en obra pública y en la privada, con especial incidencia de la actividad privada no inmobiliaria, y en particular, Montes del Plata.

Para la gremial del sector, la obra pública representó este año un 29% de la actividad creciente de la industria. Un porcentaje similar corresponde a la inversión asociada al negocio inmobiliario y el resto son distintas áreas de la economía que demandan a la construcción; además de la planta de celulosa en construcción, que lo estará hasta el primer cuatrimestre de 2013, se incluyen obras para la energía eólica, el levantamiento de silos, las obras portuarias en Nueva Palmira, etc.

Ignacio Otegui, presidente de la Cámara de la Construcción, afirma que toda esa actividad “lleva a la industria de la construcción a un nivel extraordinario en cuanto a su crecimiento, el personal ocupado y su contribución al PIB”. Asegura que, probablemente, el nivel de actividad del sector tenga este año un crecimiento superior al 12%, notoriamente por encima de la economía en su conjunto.

 

 

 

 

 

 

 

 

Un menor Impulso

El empresario advierte que es “imposible pensar en mantener esos guarismos de crecimiento para el año próximo. Se va a frenar el sector y habrá durante el año, un escenario de meseta o eventualmente una caída”. Esas proyecciones son en relación a 2012, pero despojándose de la comparación, será seguramente un buen año, con interesantes niveles de actividad y un buen número de trabajadores ocupados, a juicio de la gremial.

Uno de los elementos más sensibles a la hora de medir el comportamiento de esta industria son los trabajadores ocupados. Tratándose de una actividad intensiva en mano de obra, este resulta uno de los indicadores más sobresalientes y en la actualidad, está en niveles récord.

Otegui explica que en el momento pico de este año “llegamos a 73.800 trabajadores ocupados”; eso fue en los meses de octubre y noviembre. Para 2013 y en el mismo período, donde estacionalmente hay más mano de obra en actividad, “esperamos tener un 10% menos de trabajadores ocupados, lo que no vemos como una cosa dramática”, subrayó.

Esa reducción de mano de obra se explica, fundamentalmente, por el avance de obra en Punta Pereira. “Entre diciembre y marzo, el efecto Montes del Plata y el avance de la obra, van a generar una pérdida de más de 2 mil trabajadores. A la primavera del año que viene, cuando la obra esté terminada, vamos a tener 4 mil trabajadores menos en total. A su vez, la reposición de las obras en Maldonado no va a ser del tenor de lo que se está construyendo actualmente y también en Montevideo habrá una baja por el mismo motivo”, explicó.

De todos modos, Otegui fue enfático en afirmar que “no hay obras que se estén parando, en Montevideo o Maldonado, vinculadas con una situación de crisis”. Entiende que sí puede haber obras enlentecidas por la coyuntura particular.

“Tengamos en cuenta también que hay dos tipos de desarrolladores, los que utilizan capital propio y los que utilizan dinero de los bancos. Por ahora, la mayoría son los primeros. El problema es que crezcan muchos los que dependen de los créditos de los bancos ya que en esas condiciones, si no logran vender serán castigados por los intereses y entramos en una problemática difícil. Por el momento no hay un grave problema por ese lado -asegura- si la obra es totalmente suya, hecha con su propio capital, es una reserva de valor esperando la oportunidad”.

El empresario relativiza el nivel de afectación en el sector inmobiliario a partir de las dificultades con Argentina. Dijo que el vecino país “sigue pujante, todo lo que produce vale, lo vende o lo consume. Las dificultades van por su política fiscal y cambiaria muy restrictiva y eso impacta las inversiones de algunos argentinos en Uruguay, pero no debemos magnificarlo”, apuntó.

Viviendas en la Capital

En Montevideo, según estudios encargados por la Cámara de la Construcción, el stock de viviendas en producción o disponibles para la venta, en especial en la franja costera, es de unas 5 mil unidades al mes de julio. “Intuimos que el comportamiento de la segunda mitad del año está siendo similar -apuntó Otegui- y en caso que el inicio de obras nuevas fuera mayor a las ventas mes a mes, estaríamos en un problema de exceso. Creemos que ese stock está decayendo lentamente, por lo tanto no hay un problema allí”.

Lo que se construya de menos en la costa se intentará compensar con vivienda social, aunque los empresarios del sector estiman que seguramente el resultado sea levemente negativo.

De acuerdo con la información de la Agencia Nacional de Vivienda, hasta octubre había 75 proyectos de vivienda social promovidos, con 1.584 unidades, que en su mayoría se construirán en 2014. Solo el 13% tiene prevista su construcción en 2013, de acuerdo con el cronograma de obras.

Obra pública en 2013

Para el año que viene se prevé un incremento de la obra pública a un 31-32%, de acuerdo con los cálculos de la CCU, debido al esperado inicio de las obras a través del mecanismo de las Participaciones Público-Privadas; además, se contabiliza el inicio en la construcción de decenas de parques eólicos, que en algunos casos están en plena construcción.

Cabe considerar que en el bienio 2013-2014 habrá un mayor empuje de la obra pública, “algo que siempre ocurre al final de todo período de gobierno, cuando a todo aquello que puede haberse retrasado se le da nuevo impulso para poder terminar”, afirmó Otegui.

Para el año próximo, la inversión del sector público, tomando empresas del Estado, Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Ministerio de Vivienda, intendencias y probablemente educación, “no va a bajar de los 2.500 millones de dólares”, aseguró el empresario.

“Es una cifra muy importante en términos históricos y la mayor parte corresponde a las empresas públicas, que van a tener un fuerte impacto en la construcción.

De todos modos, es probable que ese nivel de incremento de la obra pública no sea suficiente para contrarrestar la culminación de una obra como la de Montes del Plata, que solo se compensa con obras de miles de millones de dólares, como puede ser el puerto de aguas profundas o la minería, de acuerdo con lo que hay en el horizonte”.

Nuevo escenario

Otegui asegura que el país y la industria de la construcción “tienen un escenario nuevo sobre la mesa. La estructura productiva del país es diferente, algo que a veces es difícil de apreciar desde Montevideo, lo que implica nuevos desafíos, escenarios de desarrollo y crecimiento novedosos, y la industria, que ha ido dando respuestas a todos esos crecimientos, de alguna forma se tiene que preparar y visualizar por dónde se orientará en los próximos diez años”, subrayó.

Ejemplificando sobre los nuevos desafíos, destacó a “la energía eólica u otras renovables. Hace una década muy pocos se planteaban la generación de energía en manos de privados y la venta de esa energía a las redes de UTE. En la actualidad nadie lo discute como algo imprescindible para tratar de dar certezas al inversor de que contará con la energía necesaria. De no ser así, se estrangularía el crecimiento y las inversiones no llegarían de la manera que lo están haciendo”.

“Otro aspecto son los puertos. Si no podemos garantizarle a quienes plantan soja, maíz o trigo o hacen forestación, de que van a poder salir fluidamente con sus productos al exterior, es muy difícil que siga el proceso de inversión que enfrentamos. Y así podemos seguir con el ferrocarril, las carreteras y muchas cosas más que se necesitan para darle respuesta al país que está creciendo”.

Insiste en que es un escenario nuevo “y hay que entenderlo así”. Uruguay, junto con otros países de la región, suministra alimentos al mundo, “y más allá de que los precios suban o bajen, la demanda seguirá estando, siempre que demos soluciones a estos otros problemas que nos aquejan.

Son preocupaciones derivadas del crecimiento, desafíos que no tienen marcha atrás y hay que enfrentarlos”, indicó.

Otegui recordó que en octubre de 2011 “dimos a conocer dos trabajos preparados por CPA (*) vinculados con la industria. Uno de ellos sobre la productividad en el sector y el otro sobre infraestructura vial en la última década y lo necesario para los siguientes diez años”. Recordó que las autoridades que estaban junto a ellos en el momento de esa presentación “se enojaron, lo tomaron a mal, cuando en realidad era un llamado de atención respetuoso mostrando las dificultades que a nuestro juicio deberíamos sortear. Recibimos un rezongo de los ministros presentes. Pero unos pocos meses después, el presidente Mujica acuñó el término “apagón logístico”; y hoy nos damos cuenta que se ha avanzado poco en esos temas. El de la productividad es claro que es un asunto pendiente y en el centro del debate; el tema de la infraestructura es notorio, una materia que debemos resolver. Vamos muy lento”.

En ese contexto, “aparecen también las resistencias de la comunidad”. Cuando se hace referencia a los riesgos de un puerto en Rocha, sostiene, “podemos recordar que hay un puerto en medio de nuestra ciudad y las playas de Montevideo felizmente están sin contaminación. Cuando hay preocupación por el mineroducto que podría hacer Aratirí, ¿se olvidan que toda la costa de Maldonado y Canelones es cruzada por un oleoducto que desde hace muchos años trae el petróleo desde José Ignacio a la Teja? Hay que entender el bien común, la sociedad lo tiene que dirimir, y no tengo dudas que el país va a seguir creciendo y si no es esta generación la que da esos pasos, será la siguiente, pero esas cosas no se van a detener. No pueden detenerse”, enfatizó.

Soluciones estratégicas

En el camino de soluciones de fondo, Otegui destacó que a partir del impulso del Ministerio de Industria se puso en marcha a fines de noviembre el llamado Gabinete Sectorial de la Construcción, “que nos genera muchas expectativas. Un trabajo tripartito, con trabajadores y el Estado, como forma de tener una radiografía del sector y visualizar los desafíos que tenemos por delante. Es la primera oportunidad para pensar en términos de industria, todos juntos. De largo plazo. Y superar problemas que no deberían existir”.

En ese sentido, puso como ejemplo la obra púbica: “¿por qué toda la obra pública sigue haciéndose con conceptos tradicionales, seguimos proyectando y diseñando como hace 20 años? ¿No se enteraron que existe la obra seca, la madera o los prefabricados de hormigón? Ahí tenemos un problema, entre otros muchos para plantear en este ámbito”.

Asimismo, un sector que tiene muchos inconvenientes con la capacitación de sus trabajadores, donde cada vez la demanda es más exigente, necesita políticas de recalificación. La industria de la construcción hoy es diferente a la de hace 20 años, nuevas técnicas, nuevos materiales, nuevas tecnologías y por tanto, “estamos capacitando nuestra mano de obra y tratando de que los veteranos de la construcción transfieran sus conocimientos a los nuevos”, recordó, añadiendo que no es “un problema de nuestro sector sino de toda la sociedad uruguaya.

Discutimos mucho y hacemos poco y perdemos a una generación sin resolver los problemas de la educación, brindándole a nuestros niños y jóvenes una preparación que no se ajusta a la que necesitan en estos tiempos”.

Los últimos meses del impacto generado por Montes del Plata

El fuerte impacto que tiene una obra de la envergadura de Montes del Plata en una economía pequeña como la uruguaya, quedó de manifiesto en el informe de cuentas nacionales del segundo trimestre del año, cuando el PIB evolucionó por encima de lo esperado, y buena parte de ese incremento se explicó por coincidir con el período de mayor inversión en el montaje de dichas instalaciones. Todo indica que esa incidencia se verá nuevamente reflejada en las mediciones de la segunda mitad del año.

La planta de procesamiento de pasta de celulosa en Punta Pereira, propiedad de Arauco y Stora Enso (que conforman Monte del Plata) está en un 70% de su construcción. La inversión total prevista de 1.900 millones de dólares está muy avanzada en su ejecución. Entre los rubros de mayor incidencia en la inversión se encuentra la compra de equipamientos, la que ya se completó, según la empresa.

De acuerdo con información proporcionada por Montes del Plata, se está terminando la mayor parte de las obras de construcción civil -culminan a principios de 2013- y se encuentran en pleno proceso los trabajos de montaje industrial. Será, precisamente, esta etapa la que predominará de aquí hasta el final de los trabajos, al mismo tiempo que se retrae todo lo relacionado con la obra civil.

Acompañando este proceso, al cierre de este año y primeras semanas del próximo, empieza a reducirse gradualmente la plantilla de trabajadores.

En pocos meses, comenzará la tarea de verificación de equipos, donde se revisan todas las instalaciones, bombas, tanques, cableados, etc., que requieren mano de obra de alta especialización. Desde la compañía se ratificó que la fecha de inicio de la actividad está prevista para mediados del año próximo, aunque dada la complejidad de la obra prefieren no dar una fecha exacta.

También tienen un importante grado de avance las obras que acompañan a la planta en sí. Los alojamientos en Carmelo, Colonia y Punta Pereira ya culminaron hace unos meses, mientras ya se completaron el primer y segundo tramo de la prolongación de la ruta 55, que consta de un tercer tramo y el intercambiador con ruta 21, en plena ejecución.

Recomendaciones de 2011

(*) El trabajo de CPA sobre las infraestructuras citado por Otegui, tomaba en cuenta el deterioro de la infraestructura del país y las proyecciones de circulación del transporte derivado de la actividad productiva, así como la inversión realizada hasta el momento, lo que le llevaba a estimar una brecha de inversión entre 2000 y 2010 de 1.152 millones de dólares solamente en la red vial. De la misma forma, proyectaban la necesidad de invertir 440 millones de dólares por año de aquí a 2025 para acompasar el ritmo de crecimiento de la producción.

El otro estudio, demostraba que la productividad de la construcción crecía menos que la de la economía en su conjunto, lo que resta competitividad al sector, especialmente en un contexto de crecimiento y bajo desempleo. Ante eso, el trabajo encargado por la Cámara de la Construcción recomendaba innovar, incorporar más tecnología y reducir la informalidad.

 

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